Invictus, de estreno en España

Invictus

Hoy me vais a permitir que de un salto en el tema, que me aleje de lo meramente cómico para hablaros de algo incluso, si me apuráis más dramático aunque en el fondo se haya creado para el entretenimiento en el cine. Hoy, permitidme el hablar de una película que llevo tiempo esperando estrenen en el cine y que lo será (estrenada) en apenas 9 días, el 29 de enero. Invictus, la última película de Clint Eastwood, uno de los más grandes directores que ha dado el cine en los últimos tiempos.

Os preguntaréis el por qué de hablar aquí y ahora de ella. No es solamente porque el estreno esté cerca, sino porque estoy seguro de que todo el que vaya y sea amante de los temas históricos, saldrá plenamente satisfecho de la sala, no ya por ver a un gran director manejar a su antojo, con firmeza, como siempre, la cámara, sino por los grandes actores que la protagonizan, Morgan Freeman y Matt Damon, y, sobre todo, por la gran historia que hay detrás de ella.

La de un pueblo castigado, la de una raza marginada, la de la erradicación de uno de los últimos vestigios de discriminación racial en civilizaciones avanzadas. Hablo del fin del apartheid y, cómo no, en Sudáfrica.

Año 1995. Mundial de Rugby. Organizado por la propia Sudáfrica como premio diplomático y con el claro objetivo de ofrecer al mundo la cara nueva y recién limpiada de un país que estuvo 51 años tras las alambradas del apartheid. Desde 1944, cualquier raza no blanca se vio marginada y socialmente apartada de la vida de Sudáfrica. Sobre todo, los negros, sufrieron toda clase de humillaciones y vejaciones durante años, y hubo de ser en 1991, bajo el mandato de De Klerk y con el auspicio de la ONU, cuando oficialmente se erradicó como sistema político en el país.

Años después, en 1995, con Nelson Mandela ya de presidente, las tensiones aún seguían. Extraoficialmente, en las calles de Johannesburgo y de Ciudad del Cabo, aún se vivían algunas escenas de discriminación y marginalidad.

Mandela, uno de los personajes más importantes que ha dado el siglo XX, vio en la organización del Mundial y en la participación de su selección, el momento ideal para unir a todo un país bajo una bandera. Lo que siempre se pidió en el olimpismo, pretendía Mandela que surtiera efecto en Sudáfrica. Aquella selección, débil deportivamente, apenas podía tener posibilidades para ganar, pero dicen que la fe mueve montañas, y, ronda a ronda, consiguieron llegar a la final.

Un sólo grito, un sólo pueblo: Sudáfrica. Y un momento en su Historia: la de la final de aquel Mundial.

En esa historia y en sus protagonistas, Mandela y Pieenar (capitán de la selección) se basa Invictus.

Una historia dramática muy lejos de lo meramente deportivo que nos pudiera parecer. Sin duda merece la pena este pequeño hueco en el blog. Sin duda, merece la pena dedicarle un par de horas de nuestro tiempo para ver esa historia y pedir que jamás se vuelvan a repetir hechos como los vividos durante 47 años en Sudáfrica.




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