Madres e hijos en un castillo hinchable

Ay ay, y pensar que no hace mucho llevamos al niño a una fiesta de cumpleaños, y que allí había un castillo hinchable, y que me entraron unas ganas locas de subirme y botar con ellos, o meterme entre las bolas de la piscina, y nadar entre ellas… pero creo que va a ser que no, que hay deportes y juegos que son muy peligrosos para los mayores.

Y los niños son de goma, no lo olvidemos, pero nosotros, noooo. Y claro, aparte de las magulladuras, y de enseñar lo que no hay que enseñar, y de pasar la verguenza del siglo, nos comportamos como un elefante en una cacharrería, o como un tren de mercancías en la fábrica de los cristales de Swarowsky…

Y lo peor, es el trauma que le causamos a nuestro hijo, a quien de por medio le estarán recordando lo que aquel día ocurrió en la fiesta…



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