Monologos: España es como un bar

Bar

Aún recuerdo cuando aparecieron los monólogos en la tele. Era extraño ver a alguien hablando sin parar, intentado contar una historia de la vida cotidiana y con cierto toque de humor. Era una fórmula que pocos conocían por aquel entonces. Sin embargo, nos fijamos en los shows norteamericanos, tan aficionados a este tipo de espectáculos.

Los bares eran los lugares propios para que estas personas se subieran al escenario a entretener con sus historias a los clientes, y Seinfeld fue la serie que constituyó un auténtico boom no sólo en EEUU, sino también en España cuando se estrenó… y gracias a Seinfeld, hoy podemos contar estos monólogos…

Aquí os dejo con un monólogo muy realista. ¡El bar y la afición española por irse de cervecitas y tapas!

ESPAÑA Y EL BAR

¿Alguna vez se han planteado cómo nace un pueblo? Pues muy fácil
llega un tío a un desierto, pone un bar y
alrededor empiezan a construir casas… Por lo menos en
España. La prueba es que en España hay pueblos sin
escuela, sin ayuntamiento, sin farmacia, sin
cuartelillo… pero sin bar… ¡Ni de coña!

Claro que por lo menos allí es donde te dan más
cuartelillo… ¿Y saben cuál es el motivo? Que en los
bares podemos hacer muchísimas cosas que no se pueden
hacer en casa. En un bar puedes tirar al suelo las cabezas
de las gambas, ¡tíralas en casa y verás la que se lía!
En el bar tiras las cabezas de las gambas y las tapan con
serrín ¿Que se cae una cerveza? ¡la tapan con serrín!
¿Que se cae un borracho? ¡lo tapan con serrín! ¡Será por
serrín! Otra cosa no, pero en un bar hay más serrín que
en la tumba de Pinocho…

Sin embargo hay otras cosas que haces mejor en casa que en
el bar: ¡mear! Para entrar en el baño del bar tienes que
hacerlo con katiuskas. Claro, que de vez en cuando se pasa
el dueño y echa en el suelo un poquito de serrín… Pero
es que la taza también está guarra porque nadie tira de la
cadena. Y estoy seguro de que si e n un bar tiras de la
cadena, cae serrín…

El bar también sirve para quedar con los colegas, porque
mi casa es tan pequeña que sólo cabemos tres, y sin el
móvil. Y claro, ¿dónde vas a quedar si no? ¿En una
ferretería? ¿En la farmacia? ¿Y qué vas a pedir, tres
chupitos de Bisolvon y dos lexatines? ¿O en la Iglesia? Y
eso que pensándolo bien, una iglesia es lo más parecido a
un bar, hay un señor detrás de una barra, vino, música,
gente y, a veces, hay hostias… Y los domingos, a la hora
del aperitivo, los dos sitios se ponen hasta el culo.
Eso sí, en los bares hay más buen rollito que en la
Iglesia, porque mientras que en la Iglesia pasa un tío
con una panera para que sueltes algo, en el bar discutes
por pagar ¿dónde más pasa eso? ¿En la Comunidad de
vecinos? ¿Se imaginan que discutiéramos por invitar en la
Comunidad de Vecinos? Por ejemplo:

– ¡Chssst! La parabólica la pago yo
– Pero si tú ya pagaste la caldera
– ¡Qué m´ss da! ¡Si no vamos a salir de pobres!

Y otra cosa, tu casa ¿cómo se llama? pues «tu casa» o como
mucho «4º-c»
¡Y anda que no hay cuartos ces! En cambio los bares tienen
nombres fascinantes, El Barbi-túrico, el Bar-bara-Rey, la
Tasca-breao. Yo debo PELAS en todos, pero en donde más
debo es en el Bar-Clays Bank…

Eso sí, en un bar lo más importante es el camarero. Los
camareros se pueden dividir básicamente en dos tipos: el
camarero ÁGIL y el AGIL-ipollado. El AGIL según entras por
la puerta te limpia la mesa te acerca el servilletero te
pone una caña y te dice: Van dos-cero, pierde el Madrid,
ha bajado el índice Dow Jones y el político menos
valorado es Mayor Oreja ¿te pongo una de oreja?  El
AGIL-ipollado se reconoce porque parece que está saliendo
de la anestesia, ni te oye ni te ve. Tú le estás haciendo
señas como si estuvieras aparcando un avión, pero el tío
pasa por tu lado sin mirarte , como un médico de la
Seguridad Social, que entras por la mañana y cuando por
fin te hace caso:

– A ver ¿qué va a ser?

– ¿Que qué va a ser? ¡Dentro de nada de noche, huevazos!

Pero donde el bar alcanza la gloria es cuando hay partido.
El bar es el TEMPLO DEL FUTBOL. Antes había unos carteles
en los que se leía «Estupendos berberechos», «Tenemos
nécoras deliciosas». Ahora no, ahora ponen «HOY DEPOR-REAL
MADRID». Y en todo el dÃía no se habla de otra cosa. Nada
más entrar pides una caña y el camarero te dice: Morientes
tiene osteopatía de pubis. Y esa es la gran diferencia
entre el bar y tu casa, nunca se discute por el mando. En
el bar no hay zapping; si hay partido, se ve el partido;
si hay patinaje artístico, se ve el partido; si hay
Informe Semanal, se ve el partido; y si hay peli porno en
el Plus… ¡Se graba el partido!




2 comentarios

  1. o.o dice:

    wow, esta bien el monologo=) nos hemos reido mucho;)

  2. taick dice:

    Esta bien, es de Nancho Novo me rio mucho con este monologuista.

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