Periquitos lenguetones

periquitos

Llega una señora a la pajarería y le dice al dependiente:

– Perdone, pero es que tengo un problema con mis dos periquitas. No sé dónde lo habrán escuchado, pero es que no hacen más que repetir: «¡Hola! somos prostitutas, ¿quieres divertirte un rato con nosotras?», y claro, imagínese el apuro cuando lo repiten delante de alguna visita. ¿Cómo podríamos arreglarlo?

El dependiente, recordando que hacía unos días el párroco del pueblo le había comentado cierta anécdota con sus dos periquitos, le contesta:

– Pues creo que tengo la solución. El Padre Damián me comentó el otro día que sus dos periquitos no hacen más que copiarle, y que se pasan el día rezando y recitando salmos. Podríamos juntarlos y a ver si les pega algo de los loros.

Marchan ambos hacia la parroquia y allí, le explican el problema al cura. Al final, deciden juntarlos, y claro, al meter a las dos periquitas en la jaula, éstas dicen por esos piquitos de oro… «»¡Hola! somos prostitutas, ¿quieres divertirte un rato con nosotras?», y en ésto que contesta uno de los periquitos al otro…

«Hermano, guarda el rosario y deja las oraciones que al fin alguien ha oido nuestras plegarias»




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