
Entra una anciana de 80 años a la farmacia, muy coqueta ella, y pregunta:
- “Buenos días, caballero, ¿podría decirme Vd. si tienen anestésicos?
- “Claro, señora”, responde el farmacéutico
- “Ajá, ¿y antirreumáticos?”
- “Vale, ¿viagra?”
- “Hummmm, sí, señora”, cada vez más mosqueado el hombre
- “Muy bien, ¿y cremas para las arrugas?”
- “Bien bien, ¿somníferos?”
- “¡Que sí, que también tenemos!”
- “¿y productos para la memoria?”
- “Pero señora, a ver…”, dice el farmacéutico ya con los nervios perdidos, “que ésto es una farmacia y tenemos de todo eso que nos pide y mucho más. ¿Me puede decir qué es lo que le pasa?”
- Y la viejita le contesta: “ah, es que la semana que viene me caso con mi novio, Celestino, que tiene 95 añitos de nada, y claro, estamos preparando la lista de boda para nuestros amigos…”
Pulsa aquí para imprimir este artículo