Cosas de la política y los chanchullos

España y sus baldosas

Hace unos años recuerdo que paseando por el centro de la ciudad, una de las calles más transitadas a nivel turístico estaba siendo levantada para colocarle nuevas baldosas. Aparte de la clásica estampa de una buena media docena de personas mayores mirando las obras y hablando o dando su opinión sobre lo que hacían los albañiles, y dejando también a un lado el buen gusto de quien las escogió, lo cierto es que a las primeras lluvias se demostró la peligrosidad de las mismas.

Con las primeras gotas que caían aquéllo se convertía en una auténtica pista de hielo, y lo peor venía cuando el cielo se despejaba y resultaba que además el agua no corría bien, y se quedaban encharcadas.

¿El resultado? siempre se terminaba uno preguntando quién era el genio que había organizado aquel desbarajuste. Y claro, poco después la calle era levantada nuevamente para tener que poner nuevos baldosines (aunque curiosamente, acabé enterándome que las habían vuelto a levantar porque tenían que meter bajo la acera una canalización, con lo que uno se pregunta el por qué no lo hicieron antes…)

¿Y por qué pongo esto en páginas de humor? bueno, la verdad es que este tipo de cosas ya sólo se las puede tomar uno a guasa y sonreír ante tamaña ineptitud. Aunque claro, igual la ineptitud no es tanta, y más bien lo que hay es mucho interés… El caso es que cuando vi el chistecito de arriba (otro de los geniales chistes gráficos de Forges) pues no pude reprimirme y ponéroslo. Mejor explicado, imposible.

Print This Post

Tags: , ,


Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top