Las cosas que ocurren en el baño

en-el-retrete

Aquella noche había tenido que asistir a una comida de trabajo en un restaurante. Desgraciadamente, el estómago no lo tenía demasiado bien y hube de ir al baño.

Justo delante de mí, dos mesas más allá, el señor que estaba allí comiendo, sólo, se levantó al mismo tiempo y se dirigió también al baño, justo delante mía. Ni corto ni perezoso, el buen hombre se metió en uno de los dos retretes que había, cerrando la puerta tras de sí. Yo, claro está, me acomodé en el otro, que estaba justo al lado, y también cerré la puerta.

Al poco y ya en medio de la faena, oigo la voz del señor, al otro lado de mi cubículo, y me dice:

-¡Hola!

Sin saber qué decir, me quedo en silencio pensando en la indiscreción y el momento tan inoportuno que había escogido el buen señor, pero lejos de achantarse el hombre vuelve a repetir un poco más alto:

-¡Hola! ¿Me escuchas?

Un poco irritado por lo violento de la situación, al final opté por contestarle para no aprecer maleducado…

-¡Hola!


El tipo siguió con la conversación:

-¿Cómo estás?

Cada vez más asombrado, respondí:

-Bien, gracias, un poco cansado.

Y el vecino de retrete que sigue preguntando:

-¿Qué estás haciendo?

Joder, pensé, menudo entrometido, y cada vez más mosqueado, le respondí:

-¿Y qué voy a estar haciendo? Lo mismo que tú, ¡Cagando!

Tras lo cual oí al tipo de la lado decir:

-¡Oye, mi vida, te llamo de nuevo más tarde porque tengo a un imbécil en el retrete de al lado, que está contestando a todas mis preguntas!

MORALEJA: Si es que hay gente que se creen el centro del mundo hasta cuando están en el cuarto de baño…

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1 comentario

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  1. rita dice:

    perdona,,,,pero que wennnnooooo.me gustaria ver la cara que se os puso al veros….jijiji

    saludos.

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